miércoles, 20 de mayo de 2009

¡Argentina ,allá vamos! (Entrada Nº1): "Con la carne entre los dientes"





Me pongo a ver un canal argentino. De golpe me sorprende una publicidad de Uruguay Natural. Poco tiempo después me doy cuenta que era la televisión abierta de nuestro país. No me acuerdo cuál de los tres canales. Sí me acuerdo que noté algo que me llamó mucho la atención. No puedo creer que en nuestra televisión tengamos la necesidad de distinguirnos de la televisión dominada por Polka e Ideas del Sur. Y sí. Sí, también nosotros estamos hechos por ellos. Admitámoslo. También debemos asumir que somos su cantera. Ellos son la primera división y nosotros las inferiores. Los nutrimos de talentosos artistas; desde Gardel y Horacio Quiroga, pasando por Perciavale, siguiendo por Fernando Peña, Osvaldo Laport, Claudia Fernández, Mónica Farro…y la lista de los grandes artistas puede seguir. Ah, me olvidé de Nati Oreiro. Que me perdone, quizás no la siento tan uruguaya.

¿Pero nosotros nos quejamos del nacionalismo argentino? Se nos quiere hacer sentir orgullosos de nuestro país por medio de los bienes de consumo (me están sonando algunos jingles bastante empalagosos en la cabeza, como el de Pilsen de “Soy celeste” o el de Shcneck en que “El Zurdo” Bessio canta Hay un país distinto a todos los demás, y después no se le entiende mucho lo que dice). O sea, que hay un país distinto a todos los demás no tengo duda: somos nosotros. Este país que siempre pretende ser distinto y termina siendo igual. Reconozcamos que, al menos televisivamente, somos una provincia argentina, con programas locales (como tiene la televisión de Córdoba). Pero nada más, no intentemos más independencia. “Telemental” es CQC en una versión menos jugada. Maxi de la Cruz es Ernestina Páez, además de ser el hijo de un prócer televisivo. “Bendita TV” no alcanza el nivel de TVr pero sí el de Zapping. Sólo hay dos programas que podemos rescatar (por ser únicos en su especie): “Cacho Bochinche” (dirigido por Cacho de la Cruz, ni siquiera por la cruz entera) y “El show del mediodía” (dirigido por Cacho de la Cruz, y en una versión informal de Almorzando con Mirtha La Grande). Es ahora que recuerdo que Cacho es argentino y digo; ¿ni siquiera eso logramos en nuestra televisión? ¿Ni siquiera logramos que Cacho sea uruguayo? Me duele más que lo de Gardel, en serio.

Igual me quiero detener un poco en esta comparación. Mirtha La Grande (pavada de ego con el apellido que decidió ponerse Rosa María) representa la imagen de refinamiento que tiene (al menos en status) la televisión argentina. Es verdad que nos rechina un poco escuchar cuando se autodenominan como una de las mejores televisiones del mundo. Pero nosotros, sus imitadores número uno, lo sabemos más que nadie. Y encontramos en nuestro país, este Show del mediodía, o almuerzo del mediodía, la muestra de la idiosincrasia uruguaya, el hablar con la boca llena, unos por encima de los otros (como nos enseñó la escuela de Sonsol), peleándose por la molleja y diciendo cosas que en cualquier bar se podrían decir. Si ustedes se fijan en Mirtha, la sirve una mucama, mientras que acá el invitado es servido por Cacho que va preguntando mientras pincha en la parrilla, y atenti cuando te sirve corriendo para que no se le vaya el jugo a la carne. Los invitados de Mirtha comen platos selectos, minuciosos, mientras que con Cacho lo único minucioso es el plato en sí, porque la tira de asado no entra en el plato y el jugo se desliza por el mantel de nylon hasta la pollera de Abigail Peryra. En fin, es una gran representatividad de nuestra televisión desprolija. Por eso Cacho te rogamos, que aunque seas argentino, no te vayas nunca. ¡Seguí innovando, y gracias por dejarnos a tu heredero! Es la única forma para que la televisión uruguaya siga viva.

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